Wednesday, 30 September 2009

Llueve.

Las dos de la noche.
Llueve.
No puede dormir.




No deja de pensar él, y lo peor es que no entiende por que.
Con el daño que le ha hecho...


Sigue lloviendo, cada vez con más fuerza.

Siempre le han gustado los días de lluvia,
lo que más le gustaba hacer en esos días era tumbarse en el sofá con buena compañía y ver una película de esas que tanto le hacían llorar.

Pero ahora estaba solo, y no necesitaba ninguna película para llorar.

Nada en el ordenador. Nada en la televisión. Nada de sueño.

Por el balcón el ruido de algún coche al pasar,
unos jóvenes corriendo para protegerse de la lluvia,
y agua, mucha agua.


Y él, solo y triste, escribiendo palabras sin sentido en un papel hasta que el cansancio se apoderó de él.

4 comments:

alex said...

Son muy difíciles esos momentos en la vida en la que vuelven a nuestra mente los recuerdos del pasado. Esos en los que las lagrimas afloran y no podemos controlarlas.

Un beso cielo

Poeta Urbana said...

Los recuerdos que hoy ns hacen llorar y nos amargan ..se olvidaran..¿donde quedó el momento aquel de estar abrazada en su sofá? Ya hace un año de aquello y ya apenas lo recuerdo


besitos David

Nubes de tela said...

todos hemos pasado noches en vela, y sobre todo escribiendo :)
un muás!

david said...

Esos momentos en los que el aburrimiento se hace fuerte siempre se usan para recordar, pensar y mirar atrás no sé por qué pero al final pasas del aburrimiento a la tristeza. Imagino que también la tristeza será necesaria para que los momentos felices sean más..... intensos.

Un abrazo, me alegro que estés de vuelta.

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