Thursday, 4 February 2010

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Se miraba al espejo pensando que sería lo siguiente que le podría ocurrir.
Se peinaba, con uno de esos cepillos viejos que tanto le gustaban.
Era guapa. No, era muy guapa. Pero, ¿de qué le servía si no encontraba al chico con el que todas las noches soñaba?
El maquillaje no le duraba mucho en esos ojos azules cuando pensaba en eso.


Se asomó a la ventana, hacía un día precioso. Pero dentro de su habitación llovía, y ningún paraguas podría resultarle útil dentro de aquella tormenta.
Se dejó caer en la cama, aquella cama que aún olía a él y decidió que ése sería el último día que se dejaba mojar por aquella tormenta.

3 comments:

alex said...

La lluvia de las lagrimas es buena siempre que nos sirva para quitarnos de encima las cosas malas que nos hizo la vida.

Un beso cielo

mlle.Chen said...

Hay que ser fuerte en la vida. Ojalá tenga yo el mismo valor, la voluntad que ella, de salirme de esta, mi tormenta.

Lexy said...

Sin palabras.
Me has pillado completamente por sorpresa con la forma en la que escribes. Me alegro de haber encontrado este blog.

Te sigo :)

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Wistful shadows