Thursday, 4 March 2010

La estación de las lágrimas.

Era domingo. Los dos salieron del edificio encontrándose con un día nublado pero un tanto especial. Permanecieron callados durante todo el paseo, cogidos de la mano, cruzando toda la ciudad hasta llegar a aquella estación donde tantas lágrimas y "te quiero"s habían derramado. Se miraron y ambos pudieron entenderse. No querían separarse. "Cariño, no quiero que te vayas." "Ni yo irme, mi vida.". En ese momento oyeron llegar el tren. Un beso fugaz. Una caricia y un abrazo. Y allí se encontraba, sentado solo en el último asiento del tren que lo separaba cada vez más de él.


4 comments:

Lexy said...

¿Porque siempre despedidas? Yo las convertiria todas en "hasta luegos"^^

un beso david!

XAVIER said...

Las despedidas siempre dejan ese toque de tristeza.
Un abrazo amigo.

alex said...

Au, las despedidas son tristes y amargas, pero habrá que tener esperanza para el proximo reencuentro.

Un beso cielo

david said...

Las despedidas siempre son triste y pero aún cuando no hay billete de vuelta.

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