Sunday, 4 December 2011

El susurro del otoño

   
       «Nunca lo podría haber imagino. Nunca así de perfecto». Eso era lo que pensaba mientras corría a través de aquel bosque de espeso follaje otoñal donde se vieron por primera vez. Nunca lo podría olvidar. En sus manos llevaba una gorra; no una gorra cualquiera, sino su gorra. Aunque sólo ella sabía realmente lo que eso simbolizaba. El susurro de los crujidos de las hojas secas en el suelo le decía que se acercaba, pero ella seguía corriendo. El viento helado le golpeaba en la cara y hacía volar su cabello rojo cinabrio. Se podía ver el vaho que desprendía al respirar, como si su alma le pidiera volar. Cada vez estaba más cerca, podía sentirlo, las hojas le hablaban… Hasta que al fin llegó. De un empujón ambos cayeron al suelo. 

      — ¡Te tengo! —le dijo con esa sonrisa que hipnotizaba. 

      Y entonces las hojas, que ya empezaban a enredarse en su cabello, le decían una cosa que era obvia: estaba perdida. Justo en ese momento comenzó a llover. Pequeñas gotas de agua helada, que se infiltraban por las ramas de los árboles que les cubrían, se dejaban caer sobre ellos. Ella no podía apartar la mirada de sus ojos. Unos ojos zafiro de un azul imposible. Le recordaba a la inmensidad del mar, o a la magia de un cielo estrellado. En cambio, esos ojos azules no podían apartar la mirada de las pequitas que adornaban sus mejillas, él siempre había confesado que le volvían completamente loco. 

      Empezaba a hacer frío, pero no importaba. Él la protegía con su cuerpo. Le robó un beso; a veces las hojas podían ser un tanto pícaras. El agua comenzaba a empaparlos. Las gotas también le hablaban, le decían que se refugiara en él, que lo agarra con tanta fuerza que ni siquiera el más fuerte vendaval consiguiera separarlos. Y eso hizo. Le dio un abrazo tan fuerte que sintió su cuerpo empapado contra el suyo. Podía sentir su respiración en su cuello y los latidos de su corazón agitados por la carrera –o tal vez por el beso-. Él volvió a coger la gorra y se la puso a ella. 

      — No querrás mojarte, ¿verdad? Vamos, ahora nos toca correr juntos,pequeña —y otra vez esa sonrisa. 

        Se levantaron y de nuevo Eolo soplaba fuerte en sus nucas. Él le cogió la mano, y, juntos, empezaron a correr. Ahora el susurro de los crujidos de las hojas bajo sus pies le decía que estaba acompañada, que tenía a alguien a su lado, que daba igual pasar frío o mojarse con la lluvia siempre y cuando esa mano no soltara nunca la suya.

       Cerró el diario de golpe. Ese libro que la había acompañado durante media vida, ahora sólo conseguía torturarla en la soledad de las noches de otoño. Dafne sabía que debería esconderlo en un lugar donde no pudiera encontrarlo, pero no podía, era débil.

       Quizás las hojas en aquel tiempo pasado le susurraran todo aquello, o quizás era ella la que inventó las palabras. Unas palabras que quedaron en el aire y nunca jamás volvieron a ser pronunciadas. Quizás. Pero, lo importante ahora es que las hojas de aquel viejo diario le causaban dolor por lo que había perdido, y pena por lo que podría haber tenido. 

      «Las palabras en el aire se olvidan, pero las palabras escritas en un papel nos persiguen durante toda la vida». Y así, cayó rendida del cansancio en su cama.



25 comments:

Laura Irina said...

Me he sentido tan identificada con esta entrada... Hubo un tiempo en el que me dio por hacer eso. Leer mi diario, recordar cosas y ponerme triste.
Me encantan las últimas líneas (bueno, me encanta todo el texto, pero ya me entiendes). Pobre Dafne.

P.D.: Al final estoy empezando una historia... Puede que la publique ;)

Summer said...

¿Es posible enamorarse de un texto? Porque estoy empezando a pensar que sí :)

Dafne no debería torturarse con el pasado. Hay que seguir adelante, y sacar las fuerzas de donde no hay.

Genial entrada, un saludo :)

Lish• said...

Los recuerdos siempre nos perseguirán, siempre intentarán resguardarse entre los pliegues del corazón que dañado, intenta no dejarles paso, porque sabe que duelen como agujas envenenadas... pero siempre tendemos a autodestruirnos un poquito guardándo esos diarios y cuadernos(Aunque nos duela y torture leerlos)

Me siento muy identificada con Dafne, también me enamoraría de esos ojos como zafiros y esa sonrisa que deja sin respiración. Ella aprenderá que hay que seguir adelante,sonreir y no vivir de los recuerdos... aunque algún que otro día despistado y sin que nadie se entere volvamos a leer esas páginas estando curados y con el corazón plegado de tirirtas.
Un texto genial y muy bonito.

Sin más que decir, me despido
(Miles de gracias por el comentario y por seguir mi prematuro blog^^)

Carlos Rodríguez Arias said...

Me encantó este texto, y fue uno de los que llego a la final, tiene tanta magia
Un abrazo

~alekksyahღ said...

Me encanta tu blog, encima es que no se tiene un punto... mmm no se describir. Pero me gusta. ademas que escribes muy bien, ojala yo escribiese la mitad de lo bien que escribes tu. Bueno te sigo , vale? Un besito y espero que también me sigas vos a mi(:

Liz said...

es muy bello, que pena que ya no está con ella!

Ricardo Miñana said...

Hola paisano, esa imagen me encanta.
que tengas una feliz semana.
saludos.

Athenea Jones said...

Que cierta es la frase final entre comillas. ^^

Sort said...

Es una muy linda entrada, la forma en que la terminas es perfecta, de verdad.

Glömska said...

es muy cierto ,las palabras escritas perduran por siempre y las habladas se las lleva el viento
Felicidades por tan buena entrada

Anonymous said...

Es una pena que duele...


Mar*~

Ana said...

¡¡Me encanta el texto!!
La hoja del diario es muy tierna y bonita, por eso no imaginaba el final. Es una lástima que no continúen juntos...
Un saludo enorme

Irene said...

:) si estas de practicas de escritor a ti no te hacen falta! ESCRIBE UN LIBRO

Andrea Sweet Dreams said...

Perdona por no haberlo leído antes, pero he estado en las nubes xD ¿Sabes? De momento, es mi entrada favorita sofre Dafne :3
Besos.

Elenusca Catiusca said...

Que preciosidad de blog, perdona por no haber pasado antes, ¡me encanta! Y la entrada me ha enamorado. Bueno, te sigo.
Un beso:)

Elenusca Catiusca said...

¡Qué preciosidad de blog! Y la entrada... es que me ha enamorado. Perdona por no haberte encontrado antes. Bueno, te sigo.
Un beso:)

Mandarina said...

Que texto tan bonito...ademas muchas cosas me han evocado otras que he leido, me quedo con la duda de si a ti tambien te han inspirado o si por el contrario ha sido una pequeña traicion traerlas a mi cabeza :)

Lu.- said...

Este texto es genial, me atrapo por completo y la frase del final me encanto aun mas, maravilloso :)

Besos

Annie Montauk said...

Ha sido meterme aquí, escuchar "Mr.Brightside" y empezar a sonreír :)
Y luego leerte, que qué decirte. "Las palabras en un papel nos persiguen toda la vida", esa es mi realidad, la que me acompaña cada día... mis recuerdos hechos tinta. Nadie lo habría expresado mejor :)

Annie Montauk said...

Ha sido meterme en tu blog, sonar Mr. Brightside y empezar a sonreír.
Y del texto, qué decir. La frase entrecomillada resume mi realidad, mi pura realidad, nadie habría expresado mejor lo duro que puede ser tener tu pasado escrito a tinta, dispuesto siempre a asediarte...

Un beso:)

Annie Montauk said...

Ha sido meterme en tu blog, sonar Mr. Brightside y empezar a sonreír.
Y del texto, qué decir. La frase entrecomillada resume mi realidad, mi pura realidad, nadie habría expresado mejor lo duro que puede ser tener tu pasado escrito a tinta, dispuesto siempre a asediarte...

Un beso:)

Lexy said...

Cuanto tiempo sin leerte! Hay cosas que no cambian, escribes tan bien como siempre :)

lucía♥ said...

perfecto!! estoy con ganas de mas!
yo acabo de empezar te dejo el enlace por si te quieres meter! constantefantasia.blogspot.com
muaaaaaaaaaaaa♥

SweetElizabeth! said...

hermoso!

Sakkarah said...

Es un texto bellísimo...

Un beso.

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