Thursday, 2 February 2012

Cuentos de la pequeña Emma (1)

          —¿Lo escuchas? ¡Ya está lloviendo!
Con ese grito de guerra la pequeña Emma me ha despertado esta mañana.
          —¡Despierta, despierta! Te tengo que contar un cuento —y su risa.




Erase una vez, un niño llamado Attis. Todo el mundo que lo conocía decía que era un chico muy especial. Apenas se relacionada con los otros niños de su clase, pero eso tenía una buena explicación, ¿sabéis? a Attis no le gustaba hablar de fútbol ni insultar a los profesores de la escuela. Él prefería sumergirse en su mundo y crear historias imaginarias en las que él era el protagonista. Le gustaba perderse en el campo, lejos de la multitud que no quería comprenderle. Se sentía mejor sin todas esas voces que hablaban a sus espaldas como si no las pudiera escuchar. 

Attis no confiaba en nadie, porque nadie nunca había confiado en él. Tenía miedo a sentirse rechazado, a que nadie le comprendiera ni escuchara sus problemas, pero tampoco nunca nadie se había acercado a Attis para contarle los suyos. A veces, incluso echaba de menos tener a alguien con  quien compartir sus secretos. 

Sin embargo, todo eso cambió un sábado por la mañana, cuando Attis se dirigía a su rincón favorito del campo que había cerca de su casa. Un árbol grande -gigante a sus ojos- que se encontraba justo a la orilla de un pequeño lago en el que Attis jugaba lanzando piedras y contando los saltitos que éstas hacían hasta que acaban hundidas en el agua. Pero ese sábado, alguien ocupaba su lugar. 

La pudo ver incluso antes de llegar al árbol. Una niña con un vestido blanco jugaba metiendo un palito en el agua de su lago. Tal vez había descubierto los pececillos revoltosos que habitaban en él. Cuando la niña descubrió la mirada furtiva de Attis, ambos se quedaron mirando. La niña le sonrió. Attis, extrañado de que alguien le sonriera, se acercó a su lado y la niña le dio la mano. 

Tal vez no fue ese mismo día en el que descubrió el nombre de aquella niña. ¡Ni siquiera sabía quién era y qué hacía en su escondite! Pero algo en el pequeño Attis cambió ese día. La niña le enseñó a trepar por el árbol hasta llegar a la rama más cercana, y él se enseñó cómo hacer que los patos se acercaran y acariciarlos sin asustarlos. Pero lo más importante fue que ella le tendió una mano, y él aprendió a confiar en ella, por eso le hizo el regalo que más guardado tenía. Su voz.


No se me olvida darle recuerdos y un fuerte abrazo a la 
gran Yüe de parte de la pequeña Emma. No sé qué le has 
hecho exactamente, pero le has caído muy muy bien. :)

13 comments:

Yüe Béret said...

Ay Emma pero qué cuento más cuqui, de verdad.

Iba a decirte que si nadie al final de la historia se ofrecía a ser amigo de Affis, yo iría corriendo y me sentaría a su ladito, pero ¡caray! me alegro muy-mucho de que por fin alguien le ofreciera la mano y él la aceptara. ¿Y qué me dices de el final? Más que perfecto.

(un abrazo muymuy calentito más un tazón de colacao)

p.D a mí Emma también me ha caído fenomenal *sonrisa hipergrrrrande*

Yüe Béret said...

Y yo que no te seguía... Já, ¡qué fuerte! Pensaba que sí *ceño*

iRe - Peliculas Nuevas said...

Qué bonito :)

Andrea Neptune said...

Alkaslakjglkadh. Qué preciosidad de cuento :) Nunca me he sentido como Attis, pero sé que blindarles tu amistad a las personas como él es lo mejor que puedes hacer. Me alegro mucho por el chico :3 Emma debe de estar encantada de que le cuenten cuentos así ^^
Besos.

Laura Irina said...

Me encanta el nuevo diseño, mucho más austero y elegante.
Attis es adorable. Me ha gustado muchísimo la historia.
Menos mal que ya tenemos algo de tiempo para escribir...
¡Un beso!

JudyM said...

Me ha encantado esta entrada!! pasate por mi blog ;)
http://mivida-y-miscositas.blogspot.com/

Rose Flockhart said...

Pero que cuento tan bonito acabo de leer. Dile a Emma que muchas gracias por alegrarme la vista con esas letras sobre Attis y aquella niña que todo lo cambió.

Un muàh, David (:

Elilith said...

Es un cuento muy dulce. Has sabido elegir las palabras correctas para describir el escenario en cada momento. Me ha encantado. Escribes de maravilla y ha sido un placer poder visitar tu blog. :)

Muchas gracias por tu comentario.
La chica del infinito <3!

Lucy in the Sky with Diamonds said...

Me encanta, tan sencillo y tan profundo a la vez.
Gracias por endulzar así mi tarde :)

Blanca G. Louve said...

Attis es muy parecido a mi pequeña Marie, y la otra niña, que seguro que es mágicamágica, a Nicole. Me gustan los dos, ¡me quedo por aquí!
Un beso,
de nata y chocolate.

Annie Montauk said...

Yo quiero conocer a alguien como la pequeña Emma, alguien que me de la mano y me enseñe cosas sorprendentes.

Genial :)

Lish• said...

Me encanta, me encanta, me encanta, me encanta y me vuelve a encantar.
Es simceramente precioso y muy, muy tierno. Attis me recuerda mucho, mucho, a mi cuando era una renacuaja (tampoco me gustaban las multitudes, ni insultar a los profes y era poco sociable prefería irme solita por ahí a ver pájaros y animalitos)
Quiero que sigas con esta pequeña (gran) historia^^ me ha gustado muchísimo Attis y la otra pequeña niña que confió en él :3 Son máaaas tiernos. Y el diseño genial como ya te dije.

Un beso y un abrazo grande enteritos para tí(Y debemos hablar más que tanto Attis como tú sois encantadores)

Emma Gallardo Richards said...

Hola! Me ha gustado mucho tu entrada, así que me pasaré por aquí más a menudo! Me ha hecho mucha gracia ver que aparece en este blog el nombre Emma, ya que yo me llamo así :)

Te dejo mi blog, en el que estás invitada a entrar.
emmaescritora.blogspot.com

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